Estamos bajo un asedio invisible

abril 12, 2011

Traduzco este artículo porque responde a un interés mío personal respecto a  qué podemos hacer para afrontar esta nueva (¿nueva? ) plaga a raíz del desastre de proporciones épicas de las centrales nucleares japonesas afectadas por el terremoto + tsunami del pasado 11 de marzo en Japón.

El artículo contiene algunas notas que, tal vez, nos lleven a preguntarnos ‘¿y qué hago entonces?’  ‘¿y cómo lo hago?’ o a exclamar indignados ‘¡cómo si fuera tan sencillo!’…

Nada lo es. No es sencillo. Ninguna receta que aborde este problema es perfecta, ni pretende serlo ésta, siquiera porque la situación es demasiado grave, demasiado compleja…Pero el ejercicio en sí es sincero, íntegro y está hecho desde el servicio a otros; y,  al menos, nos devuelve una imagen del mundo en que vivimos, asediado por las fumigaciones, los añadidos venenosos, las radiaciones declaradas y no declaradas…

El ser humano 3D no fue diseñado para esto; para afrontar esto.

Con algunas afirmaciones del artículo, incluso, como en el caso de la  recomendación del uso de aceite de coco, estoy en total desacuerdo, pero “técnicamente” el resto de las afirmaciones están bien encaminadas. En cualquier caso, es un buen intento de abordar el problema y muy especialmente,  nos recuerda, que ya no podemos esperar a que nadie en este sistema en franca decadencia y putrefacción nos diga qué es bueno o malo para nuestra salud, en vista de cómo han permitido que se ponga en riesgo la salud de miles de millones de seres humanos y seres del reino animal y vegetal.

Nadie en ningún ministerio lanzará recomendaciones de esta naturaleza porque para ello habría que reconocer, por parte del sistema, lo que no funciona, lo que está en marcha en realidad y lo que está en la agenda oculta. De momento, no parece que eso vaya a ocurrir, así que nos tenemos a nosotros mismos para hacer este ejercicio que tiene que ser diario y soportado por un espíritu de tranquilidad y sin miedos.

Esto es lo que hay….

Traducción Trinity a Tierra

He tenido incontables llamadas pidiéndome más sugerencias sobre cómo podemos ayudar a nuestro ya comprometido sistema inmunitario, dado que estamos siendo expuestos diariamente a desconocidos niveles de elementos radiactivos que ya están viajando por el mundo. Debido a nuestro aire ya altamente polucionado, ahora tenemos un ataque desde múltiples direcciones sobre nuestro sistema inmunitario. Nunca fuimos diseñados para ser esponjas para químicos altamente tóxicos, nanotecnología, organismos genéticamente modificados, chemtrails en forma de aerosol, pesticidas y aditivos venenosos artificiales en nuestro suministro alimenticio.

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Europa autoriza mayores niveles de radiactividad en alimentos de Japón

abril 6, 2011

La Unión Europea ha autorizado una carga radiactiva en los alimentos que llegan de Japón mucho mayor de la que se permitía hasta ahora. Hasta la fecha, el máximo permitido era de 600 bequerels de radiactividad (cesio 134 y cesio 137) por kilogramo, mientras que ahora, aceites y vegetales pueden pasar a Europa con 12.500 bequereles por kilogramo, casi 20 veces más. Este aumento ha sido registrado en una Ordenanza de Emergencia de la Unión Europea de 27 de marzo 297/2011.

Mientras que los políticos hablan de “medidas de control reforzadas” y “estándares de protección especiales” se silencia el dato del notable aumento de límites de radiactividad permitida de los alimentos importados de Japón. Pero tranquilos, ¡no tenemos que preocuparnos porque todo está bajo control!

En lugar de emitir una orden para la inmediata prohibición de la importación, venta y distribución de alimentos de la zona afectada,  tenemos manga más ancha en Europa para los alimentos radiactivos de Japón. Es sencillamente maravilloso. ¡Que no cunda el pánico, por favor! pero ¡qué cunda la cordura a la hora de valorar los riesgos y las palabras de los políticos y burócratas europeos!.


Calma chicha tras el accidente en la central de Fukushima

marzo 17, 2011

El quinto terremoto más importante de la historia se produjo en Japón el pasado día 11 de marzo, fecha dolorosa donde las haya para muchos españoles por el recuerdo del atentado en los trenes de Atocha en Madrid. La autoría de los hechos aun no ha sido esclarecida y para no abundar en esta materia, que no es la de este artículo, diré que el asunto ha tomado el mismo color turbio que el de otros como el 11S en Nueva York o el atentado de 7J en Londres.

 

Un incendio en uno de los reactores de la central nuclear de Fukushima

 

A partir del momento cero el pasado viernes, los contadores se pusieron en marcha: los contadores de terremotos y réplicas en la región afectada, más de 200 ya; los contadores mediáticos que cuentan muertos, con un discurso de cifras en crecimiento exponencial a medida que vamos acoplándonos sicológicamente a cifras ya anteriores y ya espeluznantes; los contadores de historias que hablan de conspiraciones; los contadores que dejaron atrás a los muertos y desaparecidos para centrarse en el accidente / de la central nuclear de Fukushima y los contadores del cuento oficial del gobierno japonés retransmitido por otros tantos gobiernos, siempre en la línea de comunicar tranquilidad y calma a la población.

La tranquilidad y la calma están muy bien, excepto cuando las circunstancias en realidad exigen poner en marcha mecanismos de defensa y alerta más específicos.

Siempre he sentido una gran admiración por la forma elegante y calmosa com que se comportan los japoneses en las peores situaciones de la vida, no importa si son desastres naturales o tragedias personales. Siempre hay algo elegantemente zen en su actitud que inspira un profundo respeto por ellos. He tratado con japoneses en el pasado durante muchos años y puedo dar fe de que esa expresión emocional que observamos en los japoneses ante esta desgracia, muestra una actitud general ante la vida y los acontecimientos que no pueden ser de otro modo y el ser humano no tiene más remedio que aceptar.

Pero no dejo de preguntarme en qué medida el engaño de los que les gobiernan allí contribuye a esa actitud de calma y traquilidad que mantienen, al menos ante las cámaras y me pregunto si todo es estoicismo zen será fruto de información veraz o si no habrá una alta dosis de falta de una foto real de lo que está sucediendo e ignorancia respecto a la verdadera gravedad de los hechos.

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