Contestando acerca del “excesivo alarmismo” de algunos posts

abril 15, 2011

En respuesta a las críticas por el excesivo alarmismo de este artículo y del eco desde mi blog.

Entrando en el terreno de las sensibilidades, me pregunto ¿qué es un excesivo alarmismo?

Mirad otro artículo de esta misma autora que trabaja en el Instituto Carnicom y hace análisis químicos de lo que respiramos

¿Alguien se hace una idea de lo que significan esos niveles de metales pesados en el aire y suelo?

Esa es una realidad; ni siquiera me voy a molestar en escribir “Esa es La Realidad”. Esos niveles explican por qué ves zoombies por la calle y por qué cuando preguntas algo te encuentras con personas que no son capaces de hilar dos pensamientos seguidos sin perderse. ¿Sabes lo que quiero decir?. ¿No hablamos siempre de que estamos “dormidos”?.

¿Es eso suficientemente alarmante para tí?. Espero que si esto no lo es, no lo sea nada, quiero decir que tu nivel de alarma sea cero, que no haya nada en el mundo que te saque de tus casillas; que si activan un Hiroshima en la plaza de tu pueblo te quedes parado y tranquilo terminándote tu caña; espero que seas ese tipo de persona. Si es así, lo celebro, pero ¿crees que puedes criticar que alguien salga despavorido por algo un poco menos fuerte?.

El otro día me decía un amigo: “me has hecho polvo con esa información. Yo intento hablar en el sentido contrario para ampliar el espíritu y hacer limpieza”.

Simplemente me parece genial. No tengo nada que objetar a este tipo de trabajo, pero alguien aquí tiene que decir lo que está pasando en cierto nivel de la realidad ¿o no?…y de nuevo, sé que es complicado realizar este ejercicio y salir airoso a todas horas, pero conocer las informaciones, tener conocimiento, no significa regodearse emocionalmente en todo ese dolor/miedo/angustia, sino que permite pasar a la acción. Se supone que debe  ser detonante de nuestra acción, no de nuestra pasividad, ni de nuestra autocomplacencia.

La energía nuclear es una mierda, amigos, y lo digo así con una palabra clara que lleva seis letras. Estamos en un mundo donde ese tipo de peligro se encuentra prácticamente en cada esquina porque nos hemos dormido en los laureles y hemos asentido a todo esto como borregos…hemos permitido que nos manipularan siempre y hasta el día de hoy, para no sentirnos tan mal con nosotros mismos nos decimos, “no, no, eso es demasiado fuerte, eso no lo quiero ver. Yo estaba estupendamente bien con mi incienso y mis limpiezas depurativas, ¿para qué narices me aguas la fiesta?”. Lo siento mucho. Lo siento de verdad pero esto es lo hay. Ya pasó en Chernovyl y no hace tanto. Miles de personas murieron allí ENGAÑADAS con la promesa de un jornal estupendo y un piso en la ciudad o alguna gestión facilitada en el dificil mundo de los soviets. Todos muertos. Muertos y enfermos sin premio alguno más que el olvido de millones de personas que, o se niegan a saber/creer lo que ocurrió, o creen que no fue para tanto.

Ocurrió antes en Japón y las consecuencias siguen siendo de actualidad hasta el día de hoy para el que quiera acercarse a ese mundo y a esa realidad con el estómago suficiente. El título de “no hay que alarmar a la población” ya lo heredamos de los controladores. Que lo repitamos nosotros como un mantra me parece demencial.

¡¡¡Alarmémonos de una santísima vez para echar y vencer a este monstruo que hemos creado entre todos.!!!. Mientras busquemos desesperadamente un lugar cómodo para nuestra conciencia, estamos perdidos.

Trinity


Ovnis, extraterrestres y la posibilidad de contacto

abril 15, 2011

Otro fantástico trabajo de subtitulación del canal de excretandote.  Esta serie   explora  uno de los secretos mejos ocultados de todos los tiempos: el fenómeno de la existencia de otras realidades distintas a la humana terrestre y de otras realidades hiperdimensionales.

Aun faltan 3 vídeos por subir pero la serie es muy recomendable para todo el que se haya querido adentrar un poco en este fenómeno.

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El planeta-X, cometas y cambios terrestres por J.M. McCanney

abril 15, 2011

Fuente:

Traducción por El Averiguador

 Planet-X Comets and Earth Changes Cover

© jmccanneyscience.com press

Planeta X, cometas y cambios terrestres

por James M. McCanney

Minneapolis, MN: jmccanneyscience.com press, 2007 (publicado por primera vez en 2002)

182 pp.

 Un nuevo modelo del universo

 Hace tiempo que es necesaria una revolución científica sobre las teorías de la naturaleza de los cometas, la formación del sistema solar y de los fenómenos astronómicos en general. Por ejemplo, las imposibilidades y contradicciones inherentes en el “modelo cometario de la bola de nieve sucia” y la teoría del “colapso nebular” sobre el origen del sistema solar son legión. Las teorías se quedan cortas al explicar los fenómenos observados, pero nunca escucharás una aceptación por parte de los científicos que las promueven. Desafortunadamente, parece que en todas sus excavaciones mentales, los científicos producidos en masa de nuestra era se han enterrado en una trinchera de deprimentes proporciones, llevados por la tendencia inercial de las inocentes opiniones de sus queridos profesores. De hecho, ni siquiera pueden decir qué tan enterrados están, o que sus teorías están tan tristemente desactualizadas como los fósiles de los mastodontes a los que hacen la vista gorda. Y gracias al trabajo de James McCanney en los últimos treinta años, ellos se ven sumergidos, según palabras de Mullah Nasr Eddin, “en las más profundas botas de lluvia que unos pies transpirados jamás hayan usado”.

James McCanney es como un rebelde en la comunidad científica. Habiendo enseñado física y matemáticas en la Universidad de Cornell, fue destituido debido a la presión que recibían las autoridades de la Universidad por parte de profesores del departamento de astronomía que no simpatizaban con lo que él estaba publicando. En ese sentido, el sector académico es como una parte en la vida de la Mafia: “No puedes decir esas cosas. Si lo haces, te arruinaremos”. Pero mientras que McCanney pudo haber sufrido el destino de cualquier científico que intenta ir contra la corriente, sus teorías siguen vigentes, prediciendo nuevos fenómenos observados sin tener que recurrir a la “vieja plaga” de falsas teorías ampliamente aceptadas (el término de McCanney para la vergonzosa “revisión” de viejas teorías para explicar observaciones inesperadas).

El primer libro de McCanney de una serie que presenta sus ideas, Planeta-X, Cometas y Cambios Terrestres: Un tratado científico sobre los efectos de la llegada de un nuevo gran planeta o cometa en nuestro sistema solar y el esperado clima y cambios terrestres, introduce su trabajo teórico sobre estos temas. Está dividido en trece breves capítulos que describen los conceptos científicos en términos simples, seguido por reimpresiones de sus ensayos científicos originales publicados a comienzos de los 1980s. El resultado posee tres vertientes: primero aparta las teorías actuales, evangelizadas durante décadas por instituciones ineptas como la NASA y NOAA. Luego presenta sus propias teorías, explicando todas esas irritantes “anomalías” ignoradas o inexplicadas por los científicos reconocidos. Además explica estas anomalías, como lo hace en la parte II de su “Ensayo sobre cometas en tres partes”, incluido en el apéndice II:

“Toda teoría alterna respecto al comportamiento de los cometas y del origen del sistema solar (OSS) debe re-explicar muchos fenómenos observados en un contexto auto-consistente. Este incluye la observación del origen del núcleo del cometa y la razón de las “familias” de comentas que llegan desde varias direcciones específicas del espacio, el deambular de los cometas, las puntas hacia el sol, las colas en abanico hacia el sol, separación ocasional de la cola del núcleo, división de cometas, la causa de colas tipo I, II, y III, la rotación del material de la cola, la estratificación de algunas colas, múltiples colas, el hundimiento de la coma a medida que el cometa se acerca al sol, y el mantenimiento de corrientes meteóricas.

Relacionando lo mencionado arriba con la formación de planetas, lunas y asteroides, la teoría también debe explicar el calor interno y radiactividad de los planetas, la orientación del eje rotacional de los planetas, el espacio de las órbitas planetarias y lunares, el cinturón de asteroides, la fuente de atmósferas planetarias, el tamaño de distribución de los cuerpos celestiales, la causa de las órbitas retrógradas de ciertas lunas, y por último, pero no menos importante, los campos magnéticos de los planetas. Todo ello debe realizarse en un contexto consistente con la evidencia (aunque no necesariamente con la teoría uniformitaria) en otros campos tales como geología, biología, arqueología, antropología, etc.”. (“Ensayo sobre cometas en tres partes” Parte II, p. 61)

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