La prensa alemana sigue publicando artículos sobre los Chemtrails

noviembre 16, 2007

 El periódico alemán LÜNEBURGER HEIDER sigue publicando artículos sobre las extrañas estelas y cientos de ciudadanos ya se han puesto en contacto con la redacción. Se quiere presentar al PARLAMENTO ALEMÁN: Breve Resumen sobre estos artículos : El primer artículo habla sobre la respuesta de Frank Gronau de la ciudad de Selm en Alemania a una carta del lector. Habla de que enseguida los lectores apartan la teoría de la conspiración. Se refiere a los Cts (Chemtrails) y le recrimina al lector su falta de información por un lado, pues hay muchas personas que informan en Internet de estos asuntos. Le pregunta si esperaba que la UBA Umweltbundesamt (Oficina de Medio Ambiente), tuviese otra posición que la oficial del Ministerio Alemán acerca de los vertidos ilegales criminales que amenazan las vidas de las personas. A pesar de protestas de los ciudadanos alemanes y de los científicos se sigue mintiendo, se entiende desde el gobierno alemán.   Leer el resto de esta entrada »


Máquinas para modificar y controlar el tiempo atmosférico

noviembre 16, 2007

Fuente:

Quizás a algunos no les suenen estas siglas, pero pertenecen a un misterioso proyecto de la Fuerza Aérea norteamericana cuyas siglas HAARP, High Frequency Advanced Auroral Research Project. Traducido al español sería, Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia. En unas instalaciones militares situadas en Gakona, Alaska, se está desarrollando un misterioso proyecto el cual consiste en 180 antenas que funcionando en conjunto será como una sola antena que emitirá 1 GW =1.000.000.000 W, es decir un billón de ondas de radio de alta frecuencia las cuales penetran en la atmósfera inferior e interactúan con la corriente de los elecrojets aureales. En este sentido debemos reseñar que la tierra se encuentra envuelta y protegida por la atmósfera. La troposfera se extiende desde la superficie terrestre hasta unos 16 km de altura. La estratosfera, con su capa de ozono, se sitúa entre los 16 y 48 km de altura. Mas allá de los 48 km tenemos la ionosfera que llega hasta los 350 km de altura. Los cinturones de Van Allen se sitúan a distancias superiores y tienden a captar las partículas energéticas que tratan de irrumpir en la tierra desde el espacio exterior.

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Las armas del Nuevo Orden Mundial

noviembre 16, 2007

25Jul-05

Desde el punto de vista militar, el HAARP es un arma de destrucción en masa.

Potencialmente, constituye un instrumento de conquista capaz de desestabilizar sistemas agrícolas y ecológicos de regiones enteras de una manera selectiva. En los Estados Unidos, el Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP) ha perfeccionado la tecnología como parte de la (“Guerra de las Galaxias”) Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI)

Por Michel Chossudovsky

El importante debate sobre el calentamiento global auspiciado por las Naciones Unidas sólo ofrece una imagen parcial del cambio climático.

Aparte de los desbastadores efectos de las emisiones de los gases de efecto invernadero en la capa de ozono, ahora se puede modificar el clima del planeta como parte de una nueva generación de “armas no mortíferas” ultramodernas. Tanto los estadounidenses como los rusos han desarrollado habilidades para manipular el clima mundial. En los Estados Unidos, el Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP) ha perfeccionado la tecnología como parte de la (“Guerra de las Galaxias”) Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI). Pruebas científicas recientes revelan que el HAARP está en total funcionamiento y tiene la capacidad de provocar posibles inundaciones, sequías, huracanes y terremotos.

Desde el punto de vista militar, el HAARP es un arma de destrucción en masa. Potencialmente, constituye un instrumento de conquista capaz de desestabilizar sistemas agrícolas y ecológicos de regiones enteras de una manera selectiva. Mientras no haya pruebas fehacientes de que se está utilizando esta tecnología letal, seguramente las Naciones Unidas debería tratar el tema de “la guerra ambiental” junto a los debates sobre las consecuencias climáticas de los gases de efecto invernadero…

A pesar del amplio conocimiento científico, el asunto de las manipulaciones climáticas deliberadas con fines militares nunca ha formado parte explícitamente del orden del día de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Ni las delegaciones oficiales ni los grupos ecológicos que participaron en la Conferencia de La Haya sobre Cambio Climático (CO6) (Noviembre 2000) han planteado el amplio tema de “la guerra climática” o “las técnicas de modificación ambiental (ENMOD)” como elemento importante en la comprensión del cambio climático. El conflicto entre negociadores oficiales, ecologistas y grupos de presión que representan a negocios estadounidenses se centra en la rotunda negativa de Washington a cumplir los compromisos sobre la reducción de dióxido de carbono, contraídos de conformidad con el Protocolo de Kyoto en 1997.

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(1) Los efectos de las tecnologías militares sobre el clima mundial no son motivos de discusión o preocupación.

Los debates en curso, que a penas tratan el tema de los gases de efecto invernadero, benefician los objetivos estratégicos y de defensa de Washington.

La doctora Rosalie Bertell, reconocida mundialmente, confirma que los científicos militares estadounidenses …están utilizando los sistemas climáticos como un arma potencial. Los métodos incluyen el aumento de la intensidad de las tormentas y la desviación de ríos de vapor en la atmósfera del planeta con el objetivo de provocar sequías o inundaciones.

(2) Ya en los años setenta, el ex asesor de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski había previsto en su libro “Between Two Ages” (entre dos eras) que: “La tecnología pondrá a disposición, de los líderes de las principales naciones, técnicas para llevar a cabo una guerra secreta, de la cual sólo habrá que evaluar a un mínimo número de las fuerzas de seguridad… Las técnicas de modificación pudieran emplearse para provocar largos periodos de sequía o de tormenta.” Marc Filterman, ex oficial militar francés, esboza varios tipos de “armas no convencionales” que utilizan frecuencias radiales. Se refiere a “la guerra climática”, e indica que los Estados Unidos y la Unión Soviética ya habían “acumulado los conocimientos especializados necesarios para desencadenar repentinos cambios climáticos (huracanes, sequías) a principios del decenio de 1980.

(3) Estas tecnologías “ocasionan perturbaciones atmosféricas mediante la utilización de ondas de radares de Frecuencia Extremadamente Baja (ELF)”.

(4) En un estudio de simulación de futuros “escenarios” de defensa, llevados a cabo para la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se pide que: “Las fuerzas aeroespaciales estadounidenses están obligadas a “controlar el clima” mediante el aprovechamiento de las nuevas tecnologías y la aplicación del desarrollo de esas tecnologías en la guerra… Desde el aumento de las operaciones amistosas o la interrupción de las del enemigo mediante la modificación en pequeña escala de los regimenes meteorológicos naturales, hasta el dominio total de las comunicaciones a escala mu! ndial y el control contraespacial, la modificación del clima proporciona al soldado una amplia variedad de posibles opciones para derrotar o coaccionar al adversario…En los Estados Unidos, es probable que la modificación del clima llegue a ser parte de la política de seguridad nacional con aplicaciones tanto dentro como fuera del país. Nuestro Gobierno continuará con esta política, en dependencia de sus intereses, a varios niveles.

(5) PROGRAMA DE INVESTIGACIÓN DE AURORA ACTIVA DE ALTA FRECUENCIA (HAARP) El Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP), con sede en Gokoma, Alaska, dirigido en conjunto por la Fuerza Aérea y la Marina de Guerra estadounidenses, es parte de una nueva generación de armas ultramodernas concebidas en el marco de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI) de los Estados Unidos. Este programa, ejecutado por la Air Force Research Laboratory’s Space Vehicles Directorate (dirección de vehículos espaciales del laboratorio de investigación de la fuerza aérea), constituye un sistema de antenas de gran potencia capaces de crear “modificaciones locales controladas en la ionosfera.” El científico Dr. Nicholas Begich, quien participa activamente en la campaña pública contra el HAARP, describe el HAARP de la siguiente manera: “Es una tecnología altamente poderosa de emisión de haces de ondas radiales que eleva zonas de la ionosfera (la capa superior de la atmósfera) concentrando un haz y calentando esas zonas. Entonces las ondas electromagnéticas rebotan hacia la tierra y arrasan con todo, vivo o muerto.”

(6) La doctora Rosalie Bertell describe el HAARP como “un calentador gigante que puede causar importantes alteraciones a la ionosfera, al crear no solamente agujeros, sino también grandes incisiones en la capa protectora que impide que las radiaciones mortales bombardeen el planeta.”

(7) Opinión Pública confusa El HAARP se ha mostrado a la opinión pública como un programa de investigación científica y académica. Sin embargo, documentos militares de los Estados Unidos indican que el objetivo del HAARP es “explotar la ionosfera para fines del Departamento de Defensa”.

(8) Sin referirse al programa HAARP explícitamente, un estudio de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos se refiere al uso de “modificaciones ionosféricas inducidas” como un medio de alterar los regímenes meteorológicos así como de afectar las comunicaciones y el radar enemigos.

(9) De acuerdo con la doctora Rosalie Bertell, el HAARP es parte de un sistema integrado de armas, que trae consecuencias desvastadoras para el medio ambiente: “Está relacionado con cincuenta años de programas intensivos y cada vez más destructivos, creados para comprender y controlar la atmósfera superior. Sería precipitado no asociar el HAARP a la construcción del laboratorio espacial que los Estados Unidos están planificando de forma independiente. HAARP forma parte integrante de una larga historia de investigación y desarrollo espaciales de carácter deliberadamente militar. Las consecuencias militares que resultan de la combinación de estos proyectos son alarmantes… La capacidad de combinar el HAARP, el Laboratorio Espacial y el cohete, para generar grandes cantidades de energía, comparable con una bomba nuclear, en cualquier lugar de la tierra mediante rayos láser y haces de partículas, es escalofriante. Es probable que el proyecto se venda al público como un escudo espacial contra las armas venideras, o, para los más crédulos, un dispositivo para reparar la capa de ozono.

(10) Además de la manipulación del clima, el HAARP tiene varios usos conexos: “El HAARP podría contribuir al cambio climático mediante el bombardeo intensivo a la atmósfera con rayos de alta frecuencia…La devolución de ondas de baja frecuencia a una alta intensidad también podría afectar el cerebro de las personas, y no se podrían descartar los efectos en los movimientos tectónicos.

(11) De manera más general, el HAARP tiene la capacidad de modificar el campo electromagnético del planeta. Forma parte de un arsenal de “armas electrónicas” que los investigadores militares estadounidenses consideran como una “guerra más gentil y amable”.

(12) LAS ARMAS DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL El HAARP forma parte del arsenal del Nuevo Orden Mundial en el marco de la Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI). Desde los puntos militares principales de los Estados Unidos, se podrían desestabilizar potencialmente economías nacionales enteras utilizando las manipulaciones del clima. Lo que es más importante, esta última podría ponerse en práctica sin el conocimiento del enemigo, a un costo mínimo y sin emplear personal y equipamiento militares como en una guerra convencional. El uso de HAARP, si se llega aplicar, podría traer consecuencias potencialmen! te devastadoras para el clima mundial. Para satisfacer los intereses económicos y estratégicos de los Estados Unidos, se podría utilizar para modificar el clima de manera selectiva en diferentes partes del mundo, lo que provocaría la desestabilización de los sistemas agrícolas y ecológicos. También es importante indicar que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha asignado considerables recursos al desarrollo de sistemas de inteligencia y vigilancia para los cambios climáticos. La NASA y la Nacional Imagery and Mapping Agency (NIMA) (agencia nacional de obtención de imágenes y cartografía) del Departamento de Defensa están trabajando en “la obtención de imágenes para el estudio de las inundaciones, erosiones, peligro de deslizamiento de tierra, terremotos, zonas ecológicas, pronósticos meteorológicos y cambios climáticos” con datos transmitidos desde satélites.

(13) La apatía política de las Naciones Unidas De acuerdo con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC) firmada en la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992: “De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y los principios del derecho internacional, los Estados tienen… la responsabilidad de velar por que las actividades realizadas dentro de su jurisdicción o bajo su control no causen daños al medio ambiente de otros Estados o de zonas que estén fuera de los límites de la jurisdicción nacional.”

(14) También vale la pena recordar que una Convención Internacional ratificada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1997 prohíbe “el uso militar u otro de naturaleza hostil de las técnicas de modificación ambiental que provoquen efectos generalizados, duraderos o severos”. (15) Tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética fueron signatarios de la convención. La Convención define las “‘técnicas de modificación ambiental’ como si se tratara de cualquier técnica de cambio, mediante la manipulación deliberada de los procesos naturales, la dinámica, composición o estructura de la Tierra, así como su biota, litosfera, hidrosfera y atmósfera o del espacio ultraterrestre”.

(16) Entonces, ¿por qué las Naciones Unidas, pasando por alto la Convención ENMOD celebrada en 1997 y su propia Carta, decidieron excluir de su agenda los cambios climáticos que se derivan de los programas militares? Parlamento europeo reconoce la repercusión del proyecto HAARP En febrero de 1998, en respuesta a un informe de la señora Maj Brito Theorin (miembro del Parlamento Europeo por Suecia y defensora de la paz durante mucho tiempo), el Comité del Parlamento Europeo de Política de Relaciones Exteriores, Seguridad y Defensa celebró audiencias públicas en Bruselas sobre el programa HAARP.

(17) La “Propuesta de Resolución” del Comité presentada al Parlamento Europeo es la siguiente: “Considera el proyecto HAARP… en virtud de sus trascendentes efectos para el medio ambiente, como una inquietud mundial y exige que un organismo internacional independiente examine sus consecuencias juridicas, ecológicas y éticas… (el Comité) lamenta la reiterada negativa del Gobierno de los Estados Unidos… a prestar declaración ante la audiencia pública… sobre los riesgos ambientales y públicos del programa HAARP.”

(18) Sin embargo, la solicitud del Comité de que se redactara un “Libro Verde” sobre “los efectos medioambientales de las actividades militares”, fue rechazada con toda tranquilidad, alegando que la Comisión Europea carece de la jurisdicción necesaria para ahondar en “los vínculos entre el medio ambiente y la defensa”.

(19) Bruselas tenía mucho afán de evitar un enfrentamiento con Washington. Completamente en funcionamiento Aunque no existen pruebas concretas de que HAARP esté siendo usado, los descubrimientos científicos indican que en el presente se encuentra completamente en funcionamiento, lo cual significa que HAARP podría ser en potencia utilizado por el Ejército de los Estados Unidos para modificar selectivamente el clima de de una “nación hostil” o “estado renegado”, con vistas a desestabilizar su economía nacional. Los sistemas agrícolas de los países tanto desarrollados como en desarrollo ya atraviesan por una crisis como resultado de las políticas del Nuevo Orden Mundial, incluidos la liberalización del mercado, el vertimiento de productos en el mercado, y otros. Suficientemente documentado, la “medicina económica” del FMI y el Banco Mundial impuesta al Tercer Mundo y a los países del antiguo bloque soviético ha contribuido en gran medida a la desestabilización de la agricultura nacional. A su vez, las disposiciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) han apoyado los intereses de un puñado de conglomerados occidentales en la esfera de la agricultura y la biotecnología en pos de imponer semillas genéticamente modificadas a los agricultores de todo el mundo.

Es importante comprender la conexión entre los procesos económicos, estratégicos y militares del Nuevo Orden Mundial. En éste contexto, las manipulaciones climáticas que tienen lugar bajo el programa HAARP (ya sea de forma accidental o deliberada) exacerbarían inevitablemente estos cambios debilitando las economías nacionales, destruyendo las infraestructuras y provocando potencialmente la quiebra de los agricultores en vastas zonas. Desde luego, los gobiernos nacionales y las Naciones Unidas deben abordar las posibles consecuencias de HAARP y de otras “armas no letales” para los cambios del clima.


El Proyecto HAARP o la Tierra en peligro

noviembre 16, 2007

Fuente:

El proyecto es tan controvertido como peligroso. Sus defensores aducen un sinfín de ventajas de carácter científico, geofísico y militar, pero sus detractores están convencidos de que podrían tener consecuencias catastróficas para nuestro planeta, desde arriesgadas modificaciones en la ionosfera, hasta la manipulación de la mente humana.La carta fue publicada el 20 de Noviembre de 1994 en un periódico de Alaska: el Anchorage Daily News. En ella se aludía a peligrosas investigaciones militares (probablemente relacionadas con un invento de Nikola Tesla) en el transcurso de las cuales se habrían estado enviando haces de partículas desde la superficie de la tierra hacia la ionosfera.

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Programa HAARP: El clima como arma de guerra

noviembre 16, 2007

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Fuente:

El Parlamento Europeo, la Duma rusa y científicos, médicos y defensores del medio ambiente de todo el mundo están unidos en la misma preocupación: el Programa HAARP. Este proyecto estadounidense oficialmente investiga la ionosfera, pero sus responsables directos son la US Navy y las US Air Force, lo cual hace suponer que los objetivos son militares. Sus posibles utilizaciones van desde alterar el clima a interrumpir todas las comunicaciones. Las investigaciones relacionadas con este proyecto existen desde los años 60, pero es ahora cuando se han retomado, reunido y dotado de fondos. Desde España el científico y Portavoz de Ecologistas en Acción para temas nucleares, Paco Castro, afirma que “el Programa HAARP, junto con otros programas de armamento, constituyen un proyecto coordinado que aparece con la Administración Bush. Están encaminados a mejorar y modernizar la industria de armamento estadounidense e introducen elementos desconocidos hasta el momento, como el disparo de radiación electromagnética”.

Desde EEUU, la Dra. Rosalie Bertell va más allá al declarar que “la capacidad de la combinación HAARP/Spacelab/cohete espacial de producir cantidades muy grandes de energía -comparable a una bomba atómica-, en cualquier parte de la tierra por medio de haces de láser y partículas, es aterradora. El proyecto será probablemente ’vendido’ al público como un escudo espacial contra la entrada de armas al territorio nacional o, para los más ingenuos, como un sistema para reparar la capa de ozono”. Lo que se refleja claramente en los artículos publicados sobre el tema es que todos los proyectos del Ministerio de Defensa estadounidense están agrupándose en uno. ¿El clima a sus pies?

En Alaska, rodeada de bosques y altivas montañas nevadas, se ubica la base de trabajo del Programa de Investigación Aurora Activa de Alta Frecuencia, o Programa HAARP según sus siglas en inglés. Un conjunto de antenas emisoras de ondas y un transmisor de potencia se encargan de enviar ondas de alta y baja frecuencia a la ionosfera. Esta capa de la atmósfera actúa como un espejo, devolviéndolas a la superficie terrestre convertidas en las ondas más bajas del espectro electromagnético. Con este sistema se pueden emitir comunicaciones más allá del horizonte sin necesidad de recurrir a los satélites, mejorar las comunicaciones con los submarinos -ya que las ondas de baja frecuencia se transmiten fácilmente en el agua-, hacer prospecciones petrolíferas o de yacimientos minerales, o detectar aviones o misiles que vuelen bajo.

Todo es cierto y corresponde a la versión oficial estadounidense, que afirma que no hay nada más detrás, pero las mentes científicas y políticas apuntan otros posibles usos tras este programa. Sin ir más lejos, todas estas capacidades utilizadas como arma defensiva podrían aniquilar todas las comunicaciones, enemigas y propias. Ofensivamente inclinarían la balanza a la hora de invadir un país, tras conocer que tiene pozos petrolíferos o minerales aún sin explotar. Pero, sin duda, la conclusión más alarmante de los científicos es que este sistema puede alterar el clima, y si ello consigue hacerse controladamente, utilizarlo como un arma.

De esta manera, pueden producirse tormentas, sequías o huracanes para arruinar un país. Paco Castro explica el funcionamiento de los calentadores ionosféricos que utiliza el Programa HAARP comparándolos con un gran horno microondas: “al disparar a zonas bajas producirías un calentamiento de la baja atmósfera, sería un calentamiento local y haría que el agua contenida en todos los seres vivos que estuviesen expuestos, se calentara y les produjera la muerte. Un calentamiento en la alta atmósfera es impredecible, porque estaría provocando desde una alteración local del clima hasta alterar las propiedades de ’filtro’ que tiene la atmósfera. Con ello, los rayos cósmicos que vienen del espacio dejarían de filtrarse en la ionosfera, y harían llegar su radiación a la superficie de la tierra”.

Para muchos científicos, las pruebas del HAARP serían responsables del cambio climático de El Niño, los aerolitos o incluso la ola de calor que hizo subir en Melilla la temperatura de 20 a 40 grados en cinco minutos. Aunque no hay pruebas, sí es evidente que alterar el equilibrio de la atmósfera, actuando directamente sobre ella, traerá consecuencias impredecibles. Alteraciones mentales Si resulta escalofriante y casi de ciencia ficción imaginar que el Gobierno de Bush se prepara para dominar el clima a su antojo, más estremecedor es constatar un dato evidente: el efecto que una emisión de ondas de baja frecuencia tiene en el cerebro de todas las especies del planeta.

Un documento de la Cruz Roja Internacional advierte de los efectos negativos de la energía radiada e indica las bandas de frecuencia que los produciría. Éstas se corresponden con las que puede transmitir el HAARP. Casualmente EEUU afirma que uno de los usos del Programa es localizar yacimientos minerales bajo tierra y para eso la frecuencia necesaria es la misma que produce trastornos en la mente humana, que van desde la desorientación, al despertar de capacidades paranormales.

Para hacernos una idea de la influencia de las ondas en la mente humana debemos remontarnos a los estudios que el profesor Schumann hizo en los años 50, que constataban que hay un efecto de resonancia entre la tierra, el aire y la ionosfera, cuyas ondas vibran en la misma frecuencia que las ondas cerebrales humanas y de todos los mamíferos. Estas llamadas Ondas Schumann son fundamentales para la vida y cuando faltan producen graves problemas de salud, como les sucedía a los astronautas antes de que instalaran generadores artificiales de estas ondas en las naves. Sin estas ondas se producen dolores de cabeza, migrañas, desvaríos, se desajustan los ritmos cardiacos… La alteración de las mismas producen efectos más graves. En los animales uno de los efectos inmediatos sería que alteraría las rutas de migración de aves y peces, al influir sobre los campos de energía sobre los que se guían. La preocupación que está generando este programa militar está calando más allá de los ámbitos científico y medioambiental.

El HAARP tiene la capacidad de “dañar la mente de poblaciones enteras, utilizando ondas de muy baja frecuencia”, según la Duma rusa. La eurodiputada sueca Maj Britt Theorin ha liderado en la UE un sector que consiguió que en 1998 la Comunidad estudiase el programa. El resultado se publicó al año siguiente y afirmaba que “pese a los convenios existentes, la investigación militar sigue basándose en la manipulación medioambiental como arma”. Se había pedido reiterativamente que EEUU mandase a alguien a explicar el programa y nunca acudió nadie. Tres años después, la Duma rusa señalaba que resulta sorprendente que tras estas conclusiones la UE no volviera a ahondar en el tema y que las informaciones no se filtraran a la prensa. Paco Castro opina que esto “tiene que ver con el hecho de que se buscan noticias espectaculares, y con que somos presos de lo que es de actualidad. No quiero pensar que existe autocensura u otra censura peor”.

De ser ciertas todas estas informaciones nos espera un futuro negro, que ya auguraba la serie -para muchos fantasiosa- Expediente X: una única potencia que domina los sistemas de comunicación, el clima y las mentes humanas; capaz de generar una guerra para hacerse con recursos mineros ocultos y sin miramientos a la hora de engañar a los ciudadanos del mundo sobre sus verdaderas intenciones. ¿Hasta dónde pretende extender su dominio el ser humano? “Yo creo que no tiene límite, mientras haya personas sin escrúpulos dispuestas a avanzar en este sentido -sentencia Paco Castro-. Podemos pensar que el ser humano avanza, que cada vez progresamos más y que vivimos cada vez en un mundo mejor, pero la verdad es que es muy discutible. Esto es evidente si observamos el siglo XX que hemos vivido, donde ha habido dos bombas nucleares, la catástrofe de Chernobil, y un montón de avances que se han usado para destruir y matar. Está claro que el avance científico no garantiza, ni mucho menos, el progreso humano, y lo digo con dolor porque soy científico. Hace falta algo más para que este tipo de programas no existan o que los conocimientos se usen para el bien común, y ese algo más está fuera de la ciencia. Está en la sociedad, en la política, en los principios éticos de la gente”.

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